(Siguiendo en la línea de retrasar acontecimientos y noticias, y a falta de conexión a internet en esas fechas, publicamos ahora, anacrónicamente, esta entrada, que correspondería al día 8 de Agosto, cuando salimos de Murcia y llegamos a Benimantell (Alicante), un domingo que creíamos que no iba a haber nadie)
Llegamos a Benimantell, Alicante, en plenas fiestas. El domingo. El Día del Señor, el día de descansar y de pasar la resaca. En cualquier sitio menos en Benimantell. Porque nos encontramos con Saoro, de sopetón, sin planearlo, en esas sorpresas agradables que te da de vez en cuando (muy de vez en cuando) la vida, y nos hace de anfitrión y de guía. Porque Saoro es un gran jefe de eléctricos, currela hasta la extenuación (de los demás), práctico y fiable, resolutivo. Pero sobre todo es una bellísima persona, positivo y divertidísimo. Y Saoro está como pez en el agua, como un camello en el desierto, como un futbolista en una discoteca. Está de fiesta en Benimantell, tocando la batería en un bar donde unas tijeras hacen añicos las camisetas. Este es un gran día y tenemos al mejor guía que podríamos soñar.
Es el día del partido de fútbol “borrachos vs. Serenos”. Nosotros somos los serenos. A pesar de la absenta, los chupitos de colores, y la cerveza, nosotros somos los serenos. No quiero pensar qué han bebido los borrachos. Pues nos han ganado. A pesar de todo lo ingerido, nos han ganado. Hay quien se ha quejado, ya que ellos eran jóvenes, ágiles y estaban en buena forma, y claro, así cualquiera…
Abatidos, decidimos poner remedio al desastre tirando de refranero popular: allí donde fueres, haz lo que vieres. Tal cual. Nos hemos puesto a su altura. Lo hemos dado todo en la verbena en la plaza del pueblo, donde nos hemos encontrado un trailer absolutamente imposible de meter en esa plaza por esas calles. Las especulaciones empiezan a correr, que si lo han metido con helicópero, que si lo han metido por piezas y lo han montado en la plaza, que si es de cartón-piedra… al final nos quedamos sin hacerle la ovación al camionero, y nos tomamos otra de absenta para quitarnos la tontería.
A quien sí le hacemos la ovación es al pueblo, a los jóvenes y mayores que tan bien nos han acogido, y por supuesto a Saoro. Ovación y gracias.